Otra vez sin luz: ¿hasta cuándo va a seguir soportando Magdalena un servicio que no está a la altura?
En Magdalena ya no hace falta que llegue una tormenta para quedarse sin electricidad.
Alcanza con que caigan unas gotas. Si no llueve, alcanza con un poco de viento. Y si tampoco hay viento… siempre aparece alguna explicación de ocasión.
Mientras tanto, los vecinos siguen siendo los que pagan las consecuencias.
Cada mes la factura llega más cara. Cada mes se promete un servicio mejor. Pero la realidad es exactamente la contraria: cortes reiterados, baja tensión, subidas de voltaje y electrodomésticos que terminan arruinados.
Heladeras, televisores, computadoras, aires acondicionados, bombas de agua… cuando un artefacto se quema, el perjuicio económico es para el vecino. Recuperar ese dinero suele transformarse en un trámite largo, complejo y muchas veces sin una solución satisfactoria.
La pregunta es inevitable:
¿Hasta cuándo?
No se trata de un corte aislado ni de un hecho excepcional. Es un problema que los vecinos denuncian desde hace años y que parece repetirse una y otra vez.
Magdalena necesita un servicio eléctrico confiable. La electricidad dejó hace mucho de ser un lujo: hoy es un servicio esencial para trabajar, estudiar, atender un comercio, conservar alimentos o simplemente vivir con normalidad.
Los usuarios cumplen con su parte: pagan las facturas, muchas veces con aumentos importantes.
Es razonable que también esperen que quien presta el servicio cumpla con la suya.
Porque las excusas pueden cambiar…
Pero la luz sigue cortándose.
Y la paciencia de los vecinos, hace tiempo que también empezó a agotarse.