Kicillof tiene una llave en su mano para influenciar el proceso: desdoblar la elección
Kicillof tiene una llave en su mano para influenciar el proceso: desdoblar la elección, como hizo el año pasado, o no hacerlo.
Lo definirá en relación con las PASO, bajo el siguiente esquema: si hay PASO en Nación y PBA, elección concurrente; si no las hay, se abre la posibilidad de desdoblar. Lo mismo ocurre si caen las PASO nacionales pero sobreviven las bonaerenses.
Aca hay una salvedad que hacer: aun en el caso de que se vote todo el mismo día habrá cierto “desdoblamiento de hecho” porque se sufraga con boletas diversas -única lo nacional, sábana lo provincial- lo que reduce el tradicional “arrastre” de las primeras sobre las segundas. Aunque por ahora no registra avances, la discusión sobre el límite de las reelecciones podría ser central en ese contexto.
A Kicillof y a Cristina les conviene que caiga, porque los alcaldes miden todos más que los muletos que ya eligieron para que los reemplacen en las urnas, más allá se presume que todos ellos ganarían. Pero hay algo más: un acuerdo entre tribus peronistas para empujar el tema en la Legislatura podría trazar los límites de un espacio común en PBA y, a la vez, servir de matriz “virtuosa” para el debate nacional.
Habrá que ver si PRO y UCR colaboran. Aunque no lo digan, varios en esas dos fuerzas, que tienen intendentes, están de acuerdo.
La cuestión reconduce a un antecedente asociado a la definición de la provincia como “retaguardia estratégica” del cristinismo: la posibilidad, reseñada aquí en su momento, de una negociación que le dé el candidato bonaerense al camporismo y aliados, a cambio de que Kicillof se quede con la postulación presidencial.
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